Atendiendo a la cuantía de los gastos militares, la Unión Europea es una potencia militar mundial. Los presupuestos militares europeos son muy elevados.
Sumados, en 2023 los 27 Estados miembros gastaron casi 300.000 millones de dólares.
Es el tercer mayor presupuesto militar del mundo después de Estados Unidos (900.000 millones de dólares) y China (algo más de 300.000 millones de dólares).
Los tres marchan muy por delante de Rusia, que gasta 126.000 millones de dólares en sus ejércitos.
Los gigantescos gastos militares que consumen los países europeos no sirven para nada y aumentarlos supone aumentar el despilfarro actual.
Un ejército necesita un mando militar unificado y una dirección política coherente que Europa no tiene.
Hasta ahora los intentos de lograrlo, que datan de los años cincuenta del siglo pasado, siempre han fracasado y nada hace pensar que ahora vayan a tener éxito.
En 1992 el Tratado de Maastricht inició una política común de defensa, reforzada por la Declaración de Saint Malo en 1998 y la creación de la PESD (Política Europea de Seguridad y Defensa) en 1999.En 2004 el Tratado de Lisboa crea la AED (la Agencia Europea de Defensa) y la PESD se transforma en PCSD (Política Común de Seguridad y Defensa).En 2017 el discurso de Jean Claude Juncker, durante su presidencia de la Comisión Europea, insistió en la importancia de mejorar la eficacia del gasto en defensa en Europa.
Las iniciativas europeas, como la brújula estratégica, y la Revisión Estratégica de la OTAN de 2021 trataron de delimitar las funciones de la OTAN y de la Unión Europea ante el rearme y la guerra.
¡Ni siquiera puede alcanzar la mitad de esa cifra...!
El rearme ha puesto a la Unión Europea ante sus propias contradicciones internas.
Como se vio durante la crisis económica de Grecia de 2009, durante décadas Bruselas ha impuesto una montaña de reglas muy estrictas que llaman de "consolidación fiscal".
Se trataría de lograr dos cosas a la vez:
gastar en armas sin límites de ningún tipo y, a la vez, disimular el despilfarro real y que el déficit no se note demasiado.
Von der Leyen ha propuesto una primera triquiñuela propia de contables poco escrupulosos, que en las oficinas de Bruselas llaman,
"cláusula general de salvaguardia".
financiar una parte del gasto militar desviando los fondos Next Generation, aunque el importe es pequeño y se extiende sólo hasta el año que viene.
Tampoco es una solución definitiva, pero serviría para acostumbrar a los europeos al déficit y al despilfarro poco a poco.
La Unión Europea también podría establecer un nuevo programa europeo destinado a la financiación del militarismo y la guerra.
De ahí pasó luego a la contabilidad europea.
La norma limita el déficit presupuestario al 0,35 por cien del Producto Interno Bruto (PIB).
siempre que la deuda sea inferior al 60 por cien del PIB, con 0,9 puntos porcentuales de la inversión total gastada.Si la deuda supera el 60 por cien del PIB, la capacidad de endeudamiento se limitaría al 0,9 por cien, que se gastaría íntegramente en inversiones.
Si la proporción de deuda es inferior al 60 por cien, la capacidad de deuda aumenta para 2030 en un monto acumulado de 220.000 millones de euros en comparación con las normas actuales.Si las previsiones de deuda superan el 60 por cien del PIB, la cifra alcanzaría 100.000 millones de euros en 2030.
La deuda bruta de Alemania se sitúa actualmente en torno al 62 por cien del PIB y ahora tiende a bajar.
Es un porcentaje relativamente bajo en comparación con las economías más grandes del mundo.
Las cifras del Bundesbank indican que su pronóstico es que la deuda siga cayendo por debajo del 60 por cien, lo cual es un delirio total.
En una época de recesión y rearme militar llegarán,
los grandes déficits
los aumentos de impuestos
las reducciones de salarios
las rebajas de las pensiones
los recortes de plantillas
los aumentos de impuestos…
¡Lo mismo de siempre...!
Fuente: www.bibliotecapleyades.net