Carlos Sánchez es músico, docente y analista político. Cursó su formación musical superior en la disciplina del jazz en Holanda, en los conservatorios de Groningen y Den Haag, completando su formación como productor e ingeniero de audio en la Middlesex University/SAE Institute de Londres. Formado también en el ámbito jurídico, obtuvo el Grado en Derecho en UNED (España). Durante casi una década ha combinado su actividad docente y musical con su faceta de comunicador, escribiendo artículos sobre su pasión, la geopolítica, de manera frecuente en Diario 16, y presentando Grupo de Control, un espacio semanal de entrevistas dedicado al periodismo de investigación. |

Ya sea en Holanda, en Estados Unidos,
en el Reino Unido o en España,
los ciudadanos del Occidente global
vivimos desde hace al menos dos décadas
bajo el imperio del miedo inducido...
Mientras escribo estas líneas, se están extinguiendo poco a poco los ecos de los graves disturbios raciales de Torre Pacheco, Murcia, que me han tenido unos días francamente en vilo.
Quizás consideren ustedes que exagero, pero lo cierto es que pocas cosas me pueden alarmar más que los estallidos raciales, sobre todo por la aleatoriedad con la que se suelen cobrar sus víctimas.
Cualquiera puede ser víctima en un clima de violencia racial, y lo sé por experiencia personal.
Como ustedes sabrán, pasé varios años de mi juventud en La Haya, aquel lugar desolador de puro aséptico, que me ofrecía como único incentivo para seguir viviendo allí el ver colmadas mis aspiraciones musicales.
La Haya, ciudad en la que pasé cuatro largos años, era una ciudad que me horrorizaba, como han podido ustedes deducir, y la experiencia holandesa, en aquel otoño de 2004, estaba a punto de empeorar.