IRÁN YA NO NEGOCIA

 por Christian Cirilli
19 Julio 2026
del Sitio Web ChCirilli
 

 

La inobservancia de los compromisos más básicos contenidos en el MoU puso de manifiesto, desde un primer momento, que para la República Islámica de Irán no existe ninguna expectativa razonable de que lo firmado se traduzca en un compromiso concreto por parte de Occidente.

Las exequias del asesinado ayatolá Alí Jameneí pusieron de manifiesto el dilema que enfrenta Irán y el sentir predominante entre amplios sectores de la sociedad:

la vía diplomática ha perdido credibilidad y solo la capacidad de respuesta militar aparece como un camino compatible con la preservación de la soberanía nacional y la existencia misma del Estado.


El 15 de julio, los habitantes de Teherán despertaron con un gigantesco cartel instalado en la plaza Enghelab que mostraba al presidente Donald Trump dentro de un ataúd, acompañado por la inscripción "Mataremos a Trump" en farsi e inglés.

La composición también hacía referencia al fallecido mártir líder supremo iraní Ali Jameneí - muerto en febrero durante las primeras etapas de la guerra - e incluía un homenaje a los niños que perdieron la vida en un ataque aéreo estadounidense sobre Minab, en el sur de Irán.

Manifestaciones públicas de esta naturaleza, de un tono tan explícito y confrontativo, han sido históricamente poco frecuentes en el espacio urbano iraní.

Su aparición constituye un indicio del profundo resentimiento y del creciente deseo de represalia que una parte de la sociedad expresa frente a quienes considera enemigos irreconciliables.

 


Lo sostuve en el artículo anterior:

A partir de entonces, la Casa Blanca intentó imponer una salida diplomática favorable, pero se encontró con unas exigencias iraníes rayanas a la capitulación incondicional.

 

Entonces, mientras la usina de desinformación de la Casa Blanca proyectaba amenazas, exigencias y un juego de apariencias, en el Palacio de Versalles, Trump terminó aceptando concesiones hasta entonces inimaginables.

Por supuesto, muy pocos creían que ello respondía a un repentino acto de magnanimidad o a una genuina aceptación de las circunstancias.

 

Más bien, evidenciaba la necesidad urgente de ganar tiempo y salir del paso mediante compromisos sin ninguna intención de cumplimiento, para posteriormente relanzar la confrontación con el propósito de modificar una correlación de fuerzas que hasta entonces le había sido desfavorable.

Recordemos que Estados Unidos y su aliado incondicional, Israel, pese a la contundencia de los ataques iniciales y al descabezamiento de la conducción política y militar iraní, no alcanzaron ninguno de sus objetivos geopolíticos.

La arquitectura convencional de misiles de Irán, sus enjambres de drones, sus lanchas rápidas desplegadas en el estrecho de Ormuz, su capacidad de minado, sus sistemas de detección y defensa costera, sumados a la extensa red de ciudades subterráneas, conformaron un dispositivo militar de notable solidez.

Israel, Estados Unidos y los (cobeligerantes) Estados árabes del Golfo subestimaron a Teherán.

 

Lo creían debilitado por la presión de las sanciones, el deterioro económico y las profundas divisiones internas, muchas de ellas alentadas exitosamente desde el exterior.

Sin embargo, en el momento decisivo emergió un sentimiento nacional que encontró sus primeros símbolos indestructibles en el ataque contra los niños escolares en Minab y en el martirio del Líder Supremo, ayatolá Alí Jameneí, desde los primeros compases de la ofensiva.

Aquellos acontecimientos modificaron el clima interno:

numerosos iraníes críticos del gobierno comenzaron a percibir el conflicto en términos existenciales y, para quienes aún albergaban dudas, quedó al descubierto la naturaleza cruel y violenta de la coalición que venía a liberarlos del "yugo teocrático" solo para lanzarlos a la destrucción civilizacional.

 

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Jeffrey Sachs en el video.

Video enviado por MJGdeA

 

 

Así las cosas, los iraníes sacaron a la luz su máximo plan de contingencia, ese que se negaron una y otra vez a aplicar:

contraatacaron sobre cada puerto, cada planta de desalinización, cada instalación energética y cada cuartel estadounidense que orillaba su zona, haciendo tremendo daño a los "intocables", sin siquiera aludir al uso de armas nucleares (aparentemente).

 

El Frente de la Resistencia, desde Líbano hasta Yemen e Irak, fundamentales en la red de defensa regional, hicieron que el coste del ataque sea sencillamente prohibitivo.

La intensidad de la fuerza atacante se encontró con un nivel de resiliencia increíble, y poco a poco, a modo de cuenta regresiva, la administración Trump se aproximó sin resultados a un límite político ineludible:

la cercanía de las elecciones de mitad de mandato [1] que imponían la necesidad de preservar la estabilidad económica.

Una guerra continua y a gran escala en el Golfo Pérsico sin resultados concretos habría desarticulado la economía de consumo estadounidense, generando un fuerte incremento de los precios de la energía y allanado el camino para que la oposición recuperara el control del Congreso.

 

De hecho, solo cuando Washington comprendió el riesgo que suponía el agotamiento de sus reservas estratégicas de petróleo - cuya liberación al mercado había amortiguado el impacto inflacionario provocado por la reducción de la oferta internacional - se vio obligado a solicitar una tregua para iniciar conversaciones.

 

Como dice el analista de seudónimo Speculum Orientis, es la "aritmética de la derrota".

Y así surgió el Memorando de Entendimiento, una suerte de plasmación escrita de las condiciones impuestas por los mulás para una eventual normalización y pacificación.

 

El problema, como hoy sostienen las corrientes más suspicaces, es que aquella "oportunidad para la paz" terminó convirtiéndose en poco más que un respiro concedido al adversario, quien aprovechó cada incumplimiento propio para responsabilizar cínicamente a la otra parte y reanudar las hostilidades una vez recuperada la iniciativa. [Léase mi profético artículo de ¡abril! "La calma antes de la tormenta"].

Esta evaluación no solo está en el latir de "la calle", surgida con extrema evidencia en la exequias de Alí Jameneí:

la Asamblea de los Expertos se ha expedido con un consejo de advertencia.

 

Y el Majlis también está sumamente inconforme porque no puede debatir ni promulgar leyes en favor a la no-negociación.

El mismo Líder Supremo Mojtabá Jameneí declaró en oportunidad el funeral de su padre y familiares:

Prometemos vengar la sangre del líder mártir y de todos los mártires de estas dos guerras de los criminales.

 

Estos criminales enterrarán su deseo de una muerte pacífica en sus camas. Deben saber que esto no depende de mi presencia ni de la de otros funcionarios.

 

Estemos aquí o no, esto se hará realidad y pronto, personas libres en todas partes participarán en esta misión divina.

 

La venganza es la demanda de nuestra nación y debe llevarse a cabo.

Los sectores más radicalizados (o conscientes, depende de cómo se mire) consideran que haber dado una oportunidad,

  • al presidente Massoud Pezeshkian

  • al presidente del Majlis, Mohammad Bagher Ghalibaf

  • al canciller Abbas Araghchi - herederos de la línea diplomática "liberal" impulsada por Mohammad Javad Zarif, quien oportunamente impulsara el PAIC, [2]

...no se reveló como una alternativa acertada.

 

Ellos le dieron a Trump la posibilidad de recomponerse, disimular una derrota estrepitosa y salvar su propio Mundial de Fútbol, en el que, dicho sea de paso, la selección iraní fue objeto de un trato particularmente injusto y hostil.

 

Por ello, tanto los mulás como el ciudadano común exigen que ya no se los siga tomando por ingenuos.

Conviene recordar los esfuerzos de distensión y diálogo impulsados por el reformista Masoud Pezeshkian desde su llegada al poder junto con su nuevo gobierno [léase "Medio Oriente: barajar y dar de nuevo"], orientados a reabrir las negociaciones sobre el Pacto Nuclear y a recomponer las relaciones con Occidente, pese a que este ya venía adoptando una actitud cada vez más confrontativa en escenarios como Siria y el Líbano.

Apenas iniciada esa nueva etapa política, se produjo un hecho de enorme carga simbólica.

 

Durante las horas posteriores a la ceremonia de investidura de Pezeshkian, el 31 de julio, el dirigente palestino Ismail Haniyeh fue asesinado por Mossad en Teherán.

 

El episodio constituyó un mensaje inequívoco acerca de la escasa viabilidad de una nueva etapa de entendimiento. Sin embargo, esas señales fueron desestimadas y la apuesta por la negociación se mantuvo.

También es oportuno recordar que su ascenso a la presidencia solo fue posible tras la inesperada muerte de Ebrahim Raisi en un accidente de helicóptero [3] cuyas circunstancias suscitaron numerosas especulaciones.

Durante su mandato, Raisi había consolidado algunos de los principales avances estratégicos de la política exterior iraní:

  • formalizó el ingreso de Irán en la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y en BRICS

  • respaldó con "asesores" el sostenimiento del gobierno sirio frente a las organizaciones yihadistas

  • promovió durante años la negociación de un tratado de defensa mutua vinculante con la Federación Rusa, dando un primer paso de "buena voluntad" al cederle la tecnología de los drones Shahed-236 en su guerra en Ucrania

 

El 7 de diciembre de 2023, el presidente iraní Ebrahim Raisi viajó a Moscú para reunirse con su homólogo ruso, Vladimir Putin.

La agenda incluyó el conflicto en la Franja de Gaza, la profundización del comercio bilateral en monedas nacionales - prescindiendo del dólar - y la expansión de la cooperación militar entre ambos países.

Aquella reunión constituyó el último encuentro bilateral entre ambos mandatarios antes de la trágica muerte de Raisi en un accidente de helicóptero, el 19 de mayo de 2024.


 

 

Extracto del discurso de asunción de Massoud Pezeshkian en el Majlis, el 30 de julio de 2024:

"Estamos dispuestos a dialogar y gestionar las tensiones con los gobiernos que aún no han comprendido la posición y la dignidad de Irán.

Considero que la normalización de las relaciones económicas y comerciales con el mundo exterior es un derecho inalienable de Irán. Y no dejaré de intentar eliminar las sanciones opresivas".

 

 

El ayatolá Ali Jamenei dirigiendo la oración junto al flamante presidente iraní Massoud Pezeshkian, frente al féretro del difunto líder de Hamás, Ismail Haniyeh y su guardaespaldas, durante su cortejo fúnebre en Teherán el 1 de agosto de 2024.

 


Pero a cinco meses de asumir el nuevo gobierno iraní, no casualmente, Bashar al-Assad se derrumbó.

 

El último día del alauita en el timón sirio fue el 8 de diciembre de 2024, cuando las fuerzas insurgentes encabezadas por Hayat Tahrir al-Sham (HTS) entraron en Damasco.

 

Poco tiempo después, Putin diría en público que las huestes proiraníes no quisieron luchar y se retiraron del campo de batalla.

En fecha tan lejana como el 27 de diciembre de 2024, en el artículo "La re-colonización de Medio Oriente", me pregunté con desconfianza:

(…) habría que preguntarse también... ¿es el gobierno iraní 100% leal a la causa revolucionaria?

 

Miren esta escena vista en El Cairo (Egipto) el 19 de diciembre, a poco de haber caído el gobierno de Assad (con el evidente traspié iraní), en la Cumbre D-8 [Developing Eight]

Por supuesto, no sabemos que palabras han cruzado los mandatarios, pero parece extraño el gesto del presidente iraní Massoud Pezeshkian, con una tibia sonrisa, reverenciando con su cabeza hacia adelante (dos veces) y llevando su mano al pecho, como manifestándole respeto a un Erdoğan que hasta parece consolarlo.

 

(Nótese detrás al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, un gran domesticado de Occidente).

Hace un tiempo sostuve en mis declaraciones de Facebook que el gobierno electo iraní tenía mucho más una agenda de normalización económica con Occidente que una senda revolucionaria contra-hegemónica.

 

¿Acaso el conveniente accidente de helicóptero que se llevó las vidas de Ebrahim Raisi y Hossein Amir-Abdollahian dio paso a una nueva generación más tendiente al apaciguamiento?

 

El ex ministro de Exteriores, Mohamed Javad Zarif, es un colaborador de Foreign Affairs, manejada por el CFR, y The Economist, de los Rothschild...

¿Acaso la dirigencia iraní va hacia una Perestroika?

 

¿Saben cómo terminó esa aventura soviética?

Después de la caída de Bashar al-Assad en Siria, Pezeshkian desestimó el acuerdo de defensa mutua trabajosamente ideado por Raisi y Amir-Abdollahian, y firmó en su lugar, el 17 de enero de 2025, una asociación estratégica integral, más amplia en muchos sentidos y mucho menos concreta en otros.

En definitiva,

fue la dirigencia civil iraní - más que el estamento religioso - la que insistió en la necesidad de privilegiar el diálogo, la retirada táctica y el apaciguamiento, incluyendo en ello cierto abandono de sus aliados regionales, como Hezbolá y Ansaralá, desde mediados de 2024 y hasta 2026.

Sin embargo, esa estrategia no reportó ningún beneficio tangible, solo negociaciones estériles, mantenidas por los enemigos únicamente para entretenimiento.

 

En apenas siete meses, entre junio de 2025 y febrero de 2026, el país sufrió dos fulminantes ataques militares y una rebelión interna impulsada por un aparato mediático extranjero y por elementos armados infiltrados, que capitalizaron el profundo malestar social derivado de la incapacidad de una gestión económica de orientación liberal.

 

Todo ello mientras "se negociaba"...

Tuvo que producirse, en febrero de 2026, una atroz guerra abierta de exterminación, con el sacudón que significó el martirio del Líder Supremo, para que las bases sociales se aúnen y pongan sobre los mandos militares y religiosos - en especial el CGRI - el destino de la nación.


¿Cuál es el Marco Situacional Actual?

Una guerra que fue ganada tras angustiantes 40 días por la voluntad férrea y la inteligencia práctica de los iraníes, capitaneada por los Cuerpos de Guardianes de la Revolución Islámica.

 

Una tregua lograda por las urgencias de Estados Unidos que resolvieron firmar "cualquier cosa" con tal de ganar aire.

 

Una negociación concedida por un presidente y un equipo político que, antes del conflicto, ya habían apostado por la vía del diálogo, y como consecuencia de ello, un Memorando de Entendimiento que terminó revelándose como un compromiso ficticio, sin sustento real, utilizado por Occidente como una pausa táctica para recomponer posiciones y volver a intentar modificar la correlación de fuerzas.
 

 

La imagen de Massoud Pezeshkian quedó ligada a la firma de un "papel mojado" con el enemigo más acérrimo y despiadado de Irán, un documento que prometía seguridad y terminó simbolizando la inutilidad de las demandas.



Trump declaró formalmente que el MoU está finiquitado.

 

Washington ha venido alentando, desde la firma del acuerdo, la navegación por el Estrecho de Ormuz al margen de los protocolos y del control ejercido por el CGRI, promoviendo el apagado de los transpondedores y el tránsito a través del denominado "Corredor Omaní".

 

Sin embargo, esta práctica contradice el espíritu del quinto compromiso, que reconoce a Irán la autoridad para ejercer el control sobre Ormuz. Ese fue el comienzo de la puja bilateral.

 

El 12 de julio, entonces, Teherán anunció el cierre de Ormuz.

La posición de Omán resulta especialmente comprometida debido a su relativa debilidad militar y demográfica, así como a la elevada vulnerabilidad de la península de Musandam, enclave que domina el Estrecho de Ormuz.

 

A ello se suma la presión ejercida por Washington:

el 27 de mayo, Trump ya había advertido públicamente a Mascate sobre las consecuencias de avanzar en acuerdos con Irán, reduciendo aún más el margen de maniobra diplomático del sultanato.

 

 

Trump, rodeado de los guerreristas Rubio y Hegseth, amenazó a Omán el 27 de mayo:

"Los estrechos estarán abiertos para todos y nadie los controlará. Nosotros los supervisaremos. Omán se comportará igual que todos los demás, de lo contrario tendremos que destruirlos".

 


Irán, que siempre tuvo excelentes relaciones con Omán (de hecho, fueron elegidos como mediadores en más de una vez) no esperaba que el Sultanato permitiera que Estados Unidos abriera un corredor alternativo.

 

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, declaró:

En la última ronda de conversaciones en Mascate, intentamos encontrar un mecanismo para garantizar el paso seguro de los barcos a través del Estrecho de Ormuz, en consulta con Omán.

 

Desafortunadamente, no logramos este objetivo debido a presiones veladas y evidentes de Estados Unidos sobre Omán.

El 13 de julio, contradiciendo a los iraníes, Trump declaró que el Estrecho de Ormuz permanecía abierto, anunciando simultáneamente el restablecimiento del bloqueo contra Irán en el Golfo de Omán.

 

En una afirmación difícil de conciliar con el derecho marítimo internacional, sostuvo además que,

"Estados Unidos será el Guardián del Estrecho de Ormuz",

...y que, en virtud de ese papel, percibiría una tasa del 20% sobre toda la carga transportada como compensación por los costos de garantizar la seguridad de la vía marítima.
 

 

En una contradicción flagrante, Trump afirmó que había restablecido el bloqueo iraní pero declarando a la vez que el Estrecho de Ormuz estaba abierto. Más tarde, ¡Trump dijo que cobraría un 20% por peajes!


 

Por otra parte, Israel jamás ha dejado de batir el parche en el Líbano y ha conseguido, encima, un Acuerdo Marco (bajo presión) que prácticamente sella una alianza con el ejército libanés para liquidar Hezbolá.

A eso se suma la sombra tenebrosa de los cortacabezas sirios de Ahmed al-Chaara, del otro lado de la frontera, esperando actuar.

 

Y en Irak, un nuevo primer ministro sonríe a Trump en Washington, fijando como prioridad desarmar las milicias proiraníes.
 

 

¿Qué hace el presidente interino de Siria, que llegó al poder sin haber sido elegido en comicios nacionales y que hasta hace poco figuraba entre los hombres más buscados por Estados Unidos con una recompensa de 10 millones de dólares sobre su cabeza, estrechando la mano de Donald Trump en la cumbre de la OTAN de Ankara?

¡Pues blanqueando una verdad oculta por la narrativa de la desinformación: que al-Qaeda es y siempre fue un instrumento de la política exterior occidental!

¿Habrá asumido Ahmed al-Chaara el compromiso de enviar sus milicias a Líbano para intentar liquidar definitivamente a Hezbolá?


 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió el martes 14 de julio en la Casa Blanca al primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, en plena escalada de la guerra con Irán y en medio de la presión de Washington sobre Bagdad para desarmar a las milicias respaldadas por Teherán.

 

 

De hecho, poco después de esas reuniones, Irak y Siria firmaron la rehabilitación del oleoducto Kirkuk-Baniyas, bajo un consorcio en el que participan las estadounidenses Chevron y TI Capital y la qatarí UCC Holding.

 

La idea es conectar los yacimientos iraquíes con el mar Mediterráneo, eludiendo por completo el Estrecho de Ormuz, transportando hasta 2 mbd. Se supone que en 30 meses estaría operativo...

Para mayor gravedad, los misiles y drones estadounidenses azotan las costas del Estrecho de Ormuz y más allá. También los HIMARS con base en Arabia Saudita y Emiratos. Impactan especialmente sobre Sirik, las islas Qeshm y Larak, y Bandar Abbas.

 

También se escucharon explosiones en las provincias de Chabahar y Bushehr, junto con Jask y Konarak.

 

Se trata de una campaña evidentemente planificada para erosionar el control de Teherán sobre el Estrecho de Ormuz y quizás, por qué no aventurarlo, como ablande para una invasión terrestre.

 

 

La U.S. Navy viene desplegando nuevos sistemas de armas como parte de una guerra de desgaste planificada y prolongada, debilitando sistemáticamente las defensas navales iraníes y la infraestructura marítima.

En el vídeo, un dron naval Sea Hunter impacta sobre un mini-submarino Ghadir en dique seco.

 

 

Para complejizar aún más el asunto, ese mismo 13 de julio fuerzas del Consejo Presidencial con sede en Adén apoyadas por Riad atacaron la pista del aeropuerto internacional de Saná para impedir el aterrizaje de un Airbus A340 iraní que transportaba una delegación hutí de regreso desde el funeral de Alí Jameneí (que finalmente se dirigió a Al Hudaida).

 

Los hutíes atribuyeron la acción directamente a Arabia Saudita, declararon el fin del alto el fuego y la reanudación de la guerra contra los saudíes.

 

En represalia lanzaron misiles y drones contra el aeropuerto saudí de Abha.

Si bien es cierto que la respuesta iraní fue inmediata, con ataques dirigidos contra objetivos militares y energéticos en Baréin, Qatar, Jordania y Kuwait, y algunos buques sobre el Estrecho, no debe perderse de vista el riesgo estratégico que representan las posibles insurgencias "de la Contra" en Irak, el Kurdistán y Baluchistán.

 

La apertura simultánea de estos escenarios podría configurar nuevos frentes de desgaste precisamente cuando la tinta del MoU aún sigue fresca.

Se suma ahora, por primera vez, el escenario omaní...

 

Los iraníes atacaron el puerto de Duqm, sospechado de ser un centro de apoyo logístico estadounidense, materializando las palabras de Ali Jedrian, miembro del Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Exteriores del Majlis, que sostuvo:

Irán, con o sin Omán, no se echará atrás ante esta vía fluvial estratégica. Ejercerá su poder.

 

El Sultanato de Omán puede cooperar con Irán en este asunto, pero si decide no cooperar o (aún peor) ayudar al enemigo tras bambalinas, no se librará de los misiles iraníes.

El acuerdo que debía garantizar seguridad y estabilidad terminó asociado a una nueva escalada de violencia, potencialmente más compleja y con más actores involucrados, y a una percepción cada vez más extendida en Teherán de que los compromisos asumidos por Occidente carecen de todo valor.

 

¿Qué debería pasar para aprender definitivamente esta lección?

Bueno... quizás eso sea precisamente lo que comienza a gestarse puertas adentro de la República Islámica:

un creciente resquemor hacia las facciones liberales partidarias del diálogo, las mismas que la coalición beligerante dejó deliberadamente al margen de las operaciones de decapitación, preservándolas como interlocutores potencialmente aceptables para futuras negociaciones.

A los ojos de sus críticos, su persistente empeño por alcanzar un "entendimiento" con un Occidente que jamás respeta nada, no solo no produjo los resultados esperados, sino que terminó fortaleciendo el escepticismo respecto de la utilidad misma de esa táctica diplomática.

El reformismo iraní - que no empezó con Pezeshkian, aclaro, sino con Jatamí - continúa increíblemente percibiendo a Washington como un actor con el que es posible negociar; pero la amplia mayoría de la sociedad iraní identifica a Estados Unidos como un asesino y un usurpador cruel y engañoso.

 

O como dijera Jomeiní, el "Gran Satán". [4]

A los hechos me remito:

los sionistas-revisionistas de Netanyahu nunca abandonarán su "Israel Global" - ese que ya expanden por Latinoamérica desde la reconvertida Argentina - ni su proyecto territorial del "Gran Israel".

 

Y Estados Unidos parece ser apenas un "cerebro hueco", obediente a las órdenes de su parásito, que solo abandona temporalmente los objetivos de destrucción cuando suben los costos de la energía.

Dado que son, en el mejor de los casos, entes simbióticos, ninguno de los "entendimientos" firmados por Trump en el MoU era visiblemente aplicable.

Así las cosas, desde esta perspectiva la única estrategia viable sería la disuasión sustentada en la capacidad militar.

 

La premisa conclusiva es que,

sectores de la sinarquía internacional han convertido la destrucción de la República Islámica de Irán en uno de sus principales objetivos estratégicos - ¡vaya milagrosa revelación! - lo que volvería estéril cualquier expectativa de una negociación estable o de paz duradera.

En ese contexto, la capacidad de presión de Teherán no debería limitarse al eventual control del Estrecho de Ormuz como instrumento para afectar el comercio energético mundial y elevar los costos de una escalada militar.

 

También adquiriría relevancia la coordinación con los actores del Frente de la Resistencia, particularmente con Ansar Alá en Yemen, cuya capacidad para interrumpir el tráfico marítimo en Bab el-Mandeb incrementaría considerablemente la presión sobre las rutas comerciales entre Asia y Europa.

 

De hecho, el 17 de julio, Teherán anunció que pidieron a Ansar Alá que cierre Bab-el-Mandeb en caso de que Estados Unidos ataque las instalaciones energéticas iraníes.

Por supuesto, todo lanzamiento de vectores contra posiciones del enemigo surcando las aguas del Golfo Pérsico deben continuarse con un ritmo persistente, para evitar así, en la medida de lo posible, un desembarco anfibio masivo en las costas persas.
 

 



Un dron Shahed-236 iraní impacta sobre una barraca en una base militar estadounidense en Kuwait City.



Desde esta óptica, también debería debatirse con rapidez y determinación la conveniencia de que Irán continúe sujeto a las obligaciones del Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT).

 

Obviamente, si Irán se nuclearizara alteraría de manera irreversible el equilibrio estratégico regional, permitiendo la configuración de un nuevo sistema de seguridad en el que Pakistán desempeñaría un papel central y al que, eventualmente, podrían incorporarse Turquía y Egipto como potencias regionales.

Bajo este razonamiento, las presiones internacionales no desaparecerían, pero perderían buena parte de la justificación basada en impedir la proliferación nuclear.

 

La existencia de un Irán dotado de capacidad atómica constituiría un fait accompli - un hecho consumado - que modificaría las reglas de la disuasión y reduciría los incentivos para operaciones militares preventivas o ataques por sorpresa, al elevar extraordinariamente los costos de una confrontación directa.

En este tipo de análisis suele citarse el precedente de Corea del Norte, cuya consolidación como potencia nuclear terminó imponiendo un nuevo equilibrio estratégico, ignorando sabiamente las (insípidas) objeciones formuladas desde el derecho internacional.

 

Recordemos:

Estados Unidos abandonó unilateralmente el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPoA), sin que las Naciones Unidas ni los demás signatarios del acuerdo adoptaran medidas efectivas capaces de revertir aquella decisión o de preservar el régimen de compromisos originalmente alcanzado.

Nada pasó... Y Estados Unidos e Israel hicieron lo que quisieron, hasta llegar a esta guerra de exterminación.

Al respecto, el Majlis reanudó sus deliberaciones tras la suspensión de sus actividades el 28 de febrero.

En la primera sesión, los 290 legisladores aprobaron por unanimidad dos resoluciones.

La primera insta al gobierno de Pezeshkian a acelerar el desarrollo de las capacidades nucleares del país.

 

La segunda rechaza cualquier compromiso con Estados Unidos en los términos previamente acordados, al considerar que las condiciones que dieron sustento a esos entendimientos han dejado de ser válidas.

 


Referencias

  1. El martes 3 de noviembre de 2026 se renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 escaños del Senado.

     

    Estas elecciones suelen ser un referéndum sobre la gestión del presidente en ejercicio y, con frecuencia, el partido del presidente pierde bancas en una o ambas cámaras.

     

    Por eso, para cualquier administración, el período previo a los midterms suele estar marcado por una fuerte preocupación por la inflación, el empleo, el precio de la energía y el costo de vida, factores que influyen decisivamente en el comportamiento del electorado.


     

  2. El PAIC (Plan de Acción Integral Conjunto) - conocido también como JCPoA (Joint Comprehensive Plan of Action) - fue el acuerdo nuclear alcanzado el 14 de julio de 2015 entre Irán y el grupo P5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania), con la coordinación de la Unión Europea.

     

    Mohammad Javad Zarif, entonces ministro de Relaciones Exteriores, fue el principal negociador iraní y uno de los arquitectos políticos del acuerdo.

     

    El acuerdo buscaba un intercambio de compromisos:

     

    Irán se comprometía a,

  1. reducir el número de centrifugadoras para enriquecer uranio

  2. limitar el nivel de enriquecimiento de uranio al 3,67% durante un período determinado

  3. disminuir considerablemente sus reservas de uranio enriquecido

  4. rediseñar el reactor de agua pesada de Arak para impedir la producción de plutonio apto para armas

  5. aceptar un régimen reforzado de inspecciones y verificación por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica.

A cambio, Estados Unidos, la UE y la ONU se comprometían a,

  1. levantar progresivamente las sanciones económicas relacionadas con el programa nuclear

  2. facilitar la reintegración de Irán al sistema financiero internacional

  3. permitir la recuperación de las exportaciones petroleras iraníes

  4. descongelar activos iraníes retenidos en el exterior

Zarif siempre defendió, ingenuamente, que el acuerdo permitiría evitar el riesgo de una confrontación militar.


Sin embargo, el 8 de mayo de 2018, durante su primer mandato, el presidente Donald Trump retiró unilateralmente a Estados Unidos del PAIC y restableció las sanciones económicas bajo la política de "máxima presión".

 

Esa decisión debilitó gravemente el acuerdo y llevó a Irán a reducir progresivamente el cumplimiento de varias de sus obligaciones nucleares.

 

  1. Raisi y su canciller Hossein Amir-Abdollahian murieron en un accidente de helicóptero cerca de la frontera con Azerbaiyán, un estado que colabora abiertamente con la inteligencia israelí y turca, tras haber inaugurado una represa binacional con la presencia del presidente azerí Ilham Aliyev.


     

  2. Según el Tehran Times, el Líder Supremo señaló recientemente que:

"Las violaciones del Gran Satán al Memorando de Entendimiento de Islamabad demuestran que la intimidación, la hegemonía y la barbarie son componentes inseparables del credo estadounidense".

Luego añadió:

"Mientras Estados Unidos busca una mayor escalada y una humillación aún más profunda, debe saber que la nación iraní y el Frente de la Resistencia tienen reservadas lecciones inolvidables para el enemigo, tal como lo demostraron la valentía de los combatientes y el coraje del pueblo en las regiones del sur".

 

 Fuente:https://www.bibliotecapleyades.net