HISTORIA EN BREVE
La aspirina, que por lo regular se utiliza para aliviar el dolor, tiene propiedades anticancerígenas. Estudios recientes destacan su potencial para prevenir y apoyar el tratamiento contra el cáncer, y su análogo más potente, el ácido 2,6-dihidroxibenzoico, tiene un potencial aún mayor
Combinar aspirina con vitamina C tiene mejores resultados para reducir tumores y aumentar los tiempos de supervivencia, en comparación con el compuesto solo o los medicamentos de quimioterapia convencionales, además que es más suave con las células sanas
El uso prolongado de aspirina en dosis bajas (75 mg o más al día durante varios años) podría disminuir de forma significativa la incidencia y mortalidad por cáncer colorrectal, con beneficios más marcados en los cánceres de colon proximal y después de más de 20 años de tomarla
Además de tener propiedades contra el cáncer colorrectal, la aspirina también ayuda a disminuir el riesgo de cáncer de esófago, estómago, pulmón, próstata y mama, lo que se sugiere que podría reducir entre un 20% y 30% la incidencia general de cáncer después de tres a cinco años de uso
Para obtener el máximo beneficio, la mejor opción es la aspirina sin aditivos de liberación inmediata. La dosis ideal es de entre 82 mg y 325 mg al día con las comidas. Las pruebas genéticas podrían ayudar a personalizar el uso de aspirina para prevenir el cáncer

























