La acción de los Yugas, condicionando las edades, origina también las grandes analogías que pueden ser descubiertas por todo atento observador. Por ejemplo, en lo que a la evolución planetaria respecta, tenemos las cuatro estaciones del año, los cuatro ciclos del movimiento de rotación de la Tierra, es decir, día, noche, aurora o crepúsculo; las cuatro fases de la luna, los cuatro puntos cardinales, los cuatro elementos naturales conocidos: tierra, agua, fuego y aire; los cuatro Kumaras, o Señores de la Llama, etc., y en la vida del ser humano, que es un reflejo de lo cósmico, tenemos las cuatro edades que condicionan su vida física y psicológica: niñez, juventud, edad madura y vejez; las cuatro fases de la respiración correcta: inhalación, exhalación y sus correspondientes pausas o intervalos; los cuatro Yogas (1) que rigen y condicionan la evolución de la vida espiritual en este cuarto Reino, humano, del cuarto Planeta, de la cuarta Ronda, etc.