Abandono. Humildad. Simplicidad. III

Pregunta:

¿Cómo puedo aprender la Humildad?

Respuesta:

“Siéntete una niña que todo tiene que aprender, sabiendo que para aprender es indispensable la Humildad de reconocer que no se sabe, sintiendo que existe siempre la necesidad de aprender.

La niña es simple y no se impone, mientras el ‘yo’ sí, y quiere siempre hablar...

Conmigo puedes aprender la Humildad que deseas, la Humildad necesaria para tu camino.

 Siéntete solo una niña en la escuela, y, en cada cosa que hagas, puedes decir:

– Siento que ahora estoy aprendiendo cómo comportarme en esta cosa, en esta situación –.

Toda la vida es una gran escuela, dónde los conocimientos, aprendidos primero del mundo, ya no pueden tener espacio, porque todo el espacio es necesario para los conocimientos del Alma.

Cuando hables, compórtate como si estuvieras aprendiendo a hablar, así aprenderás el lenguaje de la Humildad, aprenderás a comunicar con la Humildad.

Cuando haces algo, siente que estás aprendiendo a hacer ese algo, así harás todo con Humildad.

Cuándo ayudes, siente que estás haciéndolo para aprender el arte del ayudar.

Cuándo dones, siente que estás entrenándote a donar para aprender el arte del donar.

Cuando recibes algo, siente que estás aprendiendo el arte del recibir.

Y tanto se donar como recibir, van siempre envueltos por la Humildad. Y así compórtate en todo y para todo.

Ahora comprendes que todo esto requerirá mucha atención y un gran empeño, pero te donará mucho.

La atención y el empeño tendrán que ser incesantes, en las pequeñas y grandes cosas. Así tu ‘yo’ no podrá tener siquiera un pequeño espacio.

Recuerda que la mente nunca podrá comprender como, cuando ofreces una ayuda, es quien recibe tu ayuda que está enseñándote al arte de ayudar, y debe ser visto por lo tanto como un enseñante que está enseñándote este arte. Pero tu corazón sí, y sentirá cuanto esto es real.

Y así es cuando donas: quien recibe está enseñándote al arte de donar.

Te repito, la mente no puede comprender todo esto, pero si te sientes una niña en una escuela especial, en una escuela de Luz, sentirás que es así.

Viviendo, recordando esto, estarás siempre agradecida a quien te permite de aprender todo esto, a quién, en realidad, es un medio para esto.

Y en todo, como siempre, Yo estaré allí, junto a ti, para ayudarte, para contenerte, con Mi Amor.

Observa cuánto el ‘yo’ es un castillo fortificado que parece inasible, pero cuánto en realidad es un castillo de papel que basta una gota de Luz, un soplo de viento de Luz, para que se derrumbe.

Ve de ello la ilusión, la fragilidad. Observa dónde ello lleva, cuánto crea dolores, cuánto vuelve todas las situaciones difíciles, incluso las más simples.

Y luego observa la Esencia del niño, cuánto él crea siempre ocasiones para jugar, cuando todas las situaciones vives como si fueran un juego.

Siente cuánto expresar el niño nos hace libres, nos hace aprender realmente lo que cuenta, nos hace vivir como realmente la vida debe ser vivida.

Y el niño todo hace simplemente, con Humildad.

Esta Simplicidad, esta Humildad, te llevará a irradiar Luz, a vivir en alegría, en paz.”



Pregunta:

No me es simple comprender cuando tengo que aceptar una cosa con Humildad, o luchar con orgullo.

Respuesta:

“Ahora une, en tu corazón, el significado de la palabra ‘luchar’ al significado de la palabra ‘rendirse’.

No digo que unas estas palabras, porque quedarían tales, digo une en tu corazón su significado que comprende la acción y la totalidad de la expresión.

Quizás sean necesarias muchas batallas, sobre todo para desarmar el ‘yo’, la personalidad, que opacan el Alma, opacan el corazón.

Pero muchas batallas pueden tu Alma también haber elegido para confirmar tus conquistas, para sellar tus victorias.

Por este siéntete siempre preparada para vivir las batallas que encuentres. Alégrate por hacerlas, porque con ellas confirmas tus conquistas, sellas tus victorias, manifiestas tu Luz.

Y siénteMe ininterrumpidamente junto a ti.

Es así que te sentirás una guerrera de la Luz, siempre lista a todo.

Puede existir la posibilidad que algo ocurra donde no puedes luchar, dónde sólo te es requerido rendirte. Allí es necesaria la Humildad y decir:

– Yo no puedo avanzar más –.

Y allí cedes tus ‘armas’ a Mí, pide Mis ‘armas’, ven a Mis brazos, déjate envolver por la Luz, por mi Amor.”


“Y he aquí que la Humildad se vuelve indispensable para desarmar el yo y todas las partes de la personalidad que te alejan de tu Esencia, que te alejan de la Humildad que siempre acompaña la Luz y el Amor.

Luego, aleja el ‘yo’ que en todo quiere imponerse.

Esto es rendirse y confiarse a la Luz.

Esto es aceptar la historia, los acontecimientos, que permanecen todavía desconocidos para el diseño de la propia Alma, recordando que el diseño del Alma lleva a que seamos cada vez más luminosos, lleva a elevarse, a vencer.

Muchas cosas para el ‘yo’ son pérdidas, derrotas, mientras que todo para el Alma son victorias, si se viven de esta manera, también las aparentes derrotas.

Para aprender el arte de rendirse es necesario entrenarse para rendirse a muchos partes del propio ‘yo’, de la propia personalidad.

Esto no significa dejarse dominar por estas partes, sino aceptar que existen, rindiéndose por lo tanto a esta realidad.

No es fácil comprender cómo se debe vencer sobre estas partes rindiéndose, pero es así: en el rendirse se aceptan estas partes con Amor, con Humildad, y por lo tanto, luego, se actúa con Amor y Humildad para vencer por encima de ellas.

Si esto deseas hacer, con Humildad di:

– Deseo desarmar mi ‘yo’, elijo desarmar aquello que lo refuerza, que lo hace revivir –.

Y aquí es necesaria la Humildad total, continua, pero luego también luchar con determinación para desarmar estas partes.

Es rendirse a la propia historia, a la propia Alma, al propio diseño, a veces incomprensible.

Es rendirse al verse completamente diferentes a como se pensaba de ser, de deber ser, de poder ser, de cómo se deseaba ser, para amarse como uno es.

Es en este desarmar que emergen las verdaderas flores, las flores más bellas que cada uno tiene en el corazón, que cada uno ha traído de sus Antiguo, que cada uno tiene en el Alma.

Aquí es necesaria la Humildad total, para estar bien atentos porque este rendirse es requerido continuamente, porque esta batalla es requerida continuamente, porque desarmarse es un proceso que continua.

Es solo cuando está atenta, alerta, en cada momento, en cada situación, en cada acción, en cada expresión, que todo se puede comprender, que se actúa dónde es necesario, que uno se rinde dónde esto es requerido, y se sabe sonreír a todo.

El ‘yo’ no muere, está siempre listo para volver más vital, para alimentarse, para hacerse sentir indispensable. Si dejamos de alimentar el ‘yo’, éste permanece distante, y si no le damos espacio, ya no puede emerger.

Permanece atenta y siempre humilde viviendo tu historia.

Permanece siempre atente incluso de quien muestra una gran Humildad, pero no es humilde.

Pero si estás atenta, será fácil descubrir la diferencia entre la verdadera Humildad y la humildad que esconde un ‘yo’ bien fuerte, bien grande.”


Pregunta:

¿Por qué la Humildad es tan indispensable en el Camino del crecimiento?

Respuesta:

“La humildad es necesaria para reconocer todas las partes que debemos modificar, para reconocer todas las heridas que debemos sanar, para reconocer todo lo que hay que quitar, para comprender todo lo que hay que dejar ir.

La humildad es indispensable para todo iluminar, y en saber luego pedir ayuda para poder hacer todo esto.

La humildad es necesaria para reconocer y aceptar la propia fragilidad, y así volverse fuertes, porque es en el reconocer las propias debilidades que se llega a ser luego verdaderos guerreros de Luz, invencibles.

La Humildad es indispensable para reconocer los propios temores, y por lo tanto descubrir la gran fuerza y el gran coraje del Alma.

La Humildad tiene que existir cuando con coraje se quitan las máscaras creadas para protegerse, sintiendo que, en realidad, impiden la expresión verdadera de la propia Esencia.

La Humildad hace cavar, con las propias manos, en la tierra, entre el barro, y hallar así los propios tesoros.

La Humildad hace tender la mano, para permitir a otra mano de ayudar, y así permitirnos a Nosotros de tomar ambas manos.

La Humildad lleva a pedir ayuda serenamente, para saber luego ayudar, porque si humildemente se aceptan ayudas, se sabrá luego humildemente donarlas.

La Humildad es indispensable para dejar fluir todo, para vivir abandonados.

La Humildad es indispensable en las luchas, en las batallas, en las conquistas, en las victorias.

Si con Humildad vives la escuela de la vida, con Humildad siempre te sentirás una alumna en una escuela luminosa. Te volverás así una gran maestra, permaneciendo igualmente siempre una alumna.

Este es el camino de la Luz que enseña la Humildad.

Esta es la Humildad que el Camino de Luz requiere.

Vive con Humildad tus grandezas y serás grande.

Vive con Humildad tu vida y de la vida recibirás todo.

Vive con Humildad tu Esencia y manifestarás tu grandeza, tu Luz.

Con Humildad dona y conságrate, así recibirás todo, te volverás una ofrenda de Amor.

Con Humildad camina por tu Sendero luminoso, y todo el diseño de tu Alma vivirás, a tu meta llegarás.

Con Humildad y simplicidad ama, ayuda, acompaña, despierta, aprende, enseña y serás un Alma Luminosa que dona Luz, Amor, que vive en la Luz, en el Amor.

Y así vivirás la más grande elección, aquella de estar al servicio de la Luz, del Amor, con Humildad, con Simplicidad.”


Pregunta:

¿Con esta Humildad también puedo ayudar a mi compañero?

Respuesta:

“Sí.

Sientes que él tiene tu misma fragilidad, sencillamente tú la has reconocido ahora, mientras que él teme de reconocerla.

He aquí porque teme de zambullirse hasta el final en la Luz del Camino elegido, teme de zambullirse hasta el fondo de Nuestro mar.

Si acepta su fragilidad, reconocerá muchas partes bellísimas de sí mismo, descubrirá aquello que es necesario modificar, pero también su Esencia luminosa.

Cuando, con coraje, se aceptan las partes que son necesarias modificar, se da espacio a las partes que nos vuelven resplandecientes, luminosos, se manifiesta la propia Esencia.

Comparte con él tus temores por descubrir partes de ti que no te gustan, por aceptar tu fragilidad.

Dile que todo lo bello que está sucediendo en ti y las cosas bellas que te han llegado, es gracias al haber reconocido y aceptado todo.

Sé consciente que cada uno debe quitarse sus propios vestidos, tiene que abandonar las propias máscaras de protección, tiene que cavar en la tierra con las propias manos, para hallar sus propios tesoros.

Por lo tanto, compartir es una gran ayuda, pero la ayuda se detiene allí si no se requiere luego algo más.

Ahora que comprendes que no existen motivos para temer el tener que quitar las ropas que impiden a Nuestras ropas ‘preciosas’ de llegar, ahora que sientes el cambio que está ocurriendo en ti por todo lo que has aceptado, has elegido modificar, puedes comprender que sólo haciendo esto se puede sentir la voz del Alma, que llama, que invita, que empuja hacia la expresión de la propia Esencia.

Comparte con Amor, con Humildad, con Simplicidad, y luego continúa con orgullo tu camino, con seguridad continúa tu sanación, tu transformación, y sigue serena tu Alma que está empujándote hacia una nueva realidad.

Así podrás siempre tender una mano a él, como Yo la tiendo a ti, con la certeza que Nosotros siempre le tenderemos una mano a él, si esto él nos pedirá.

Ahora puedes ver como todas las heridas se pueden transformar en experiencias para ayudar luego, todos los sufrimientos se pueden transformar en alegrías que donar luego, todos los pasos dados pueden convertirse en seguridades que infundir luego.

En tu camino sé firme, decidida, segura, y siempre muy humilde, simple, afectuosa.

Así expresarás toda tu Esencia, y si él con Humildad reconocerá tus pasos, tus conquistas, comprenderá que tus ayudas son grandes ofrendas, como tú has recibido ofrendas de quien está ayudándote.

He aquí porque, una vez más, son necesarias la firmeza, la seguridad, la fuerza, la certeza.

Así, como humildemente has aceptado ayudas, ahora sabrás humildemente ayudar, dejando siempre totalmente libres.

Recuerda que quien no acepta ir a la escuela, no puede llegar a ser un maestro de Luz.

Este es el Camino de la Luz que enseña la vida: el verdadero Camino no enseña palabras.

Dile que Nosotros lo amamos con los temores que trata de ocultar a sí mismo, porque para Nosotros sois todos niños que juegan a la vida, y, con alegría, os ayudamos a convertiros en niños que saben vivir jugando.”


Pregunta:

¿En qué consiste vivir de manera simple?

Respuesta:

“La verdadera Simplicidad es la Simplicidad del Alma, la Simplicidad del corazón.

Una persona puede vivir sólo de pan, poseer un solo vestido, hablar de Humildad, de Simplicidad y aun así estar muy lejos de la humildad, de la Simplicidad.

Una persona puede tener vestidos preciosos, puede poseer muchas cosas, y ser simple, humilde.

La Simplicidad está en el corazón, en el Alma, y sólo con el corazón, con el Alma, debe ser vivida.

Es ser desapegado de las cosas: si éstas existen, estamos felices y agradecidos por tenerlas, con alegría se disfrutan totalmente.

Si no existen, estamos felices y agradecidos igualmente, y sonreímos igualmente.

La Simplicidad es saber gustar un pan como un alimento refinado.

La Simplicidad es alimentar ante todo el Alma.

La Simplicidad es tener un corazón realmente humilde, cándido.

Es estar apartados del mundo, aun caminando por el mundo.

Es saber disfrutar del canto de los pájaros, de la briza de la mañana, de las estrellas, de la tierra, del sol.

Es saber escuchar en silencio, y gozar de la música de la Naturaleza.

Es estar solos y no sentirse solos jamás.

La Simplicidad es comunicar las grandes cosas con el lenguaje de los niños, con el lenguaje del corazón y del Alma.

La Simplicidad es saber ser niños, vivir como niños.”

Comentario

Alma Luminosa, seguramente has ya tenido manera de constatar cuánto en el mundo la humildad y la Simplicidad no son siempre apreciadas, y pocas veces se les da el gran valor que en realidad tienen.

Frecuentemente se confunde humildad y Simplicidad con otras cosas totalmente diferentes.

A menudo se teme de vivirlas, aunque si en el corazón se aprecian, porque están muy lejos de lo que la sociedad considera importante, vital, de valor.

A veces, cuando las expresamos, alguien trata de abrumarnos, y así nos parece que, para sobrevivir y defendernos en el ambiente en que vivimos, no podemos expresarlas.

En parte todo esto es verdad, pero si tenemos el coraje de vivirlas serenamente, con la sonrisa, sin importarnos de las ventajas o de las desventajas, sólo con la alegría de poder vivir como creemos que justo para nosotros, se puede ser humildes siempre, con cualquier persona, se puede vivir simplemente en cualquier lugar.

Esto porque la humildad no impide la dignidad y la Simplicidad está sobre todo en el corazón, en nuestro interior.

La verdadera Humildad, la verdadera Simplicidad, son grandes conquistas que requieren mucha fuerza. Son victorias sobre nuestro ego, sobre nuestra personalidad, que requieren gran voluntad, constancia, tenacidad y coraje.

La expresión de la Humildad y la Simplicidad requiere un equilibrio no fácil que alcanzar, si se elige de caminar en el mundo dejando libre nuestra Alma, respetando la libertad y las elecciones de los otros.

Mucho más simple sería vivir en la Simplicidad y en la Humildad, caminar por un Sendero de Luz, apartándonos del mundo.

Vivir en el mundo y dejar siempre libre nuestra Alma, requiere una elección continua, una atención constante, el valor de los guerreros, para dejar ir todo lo que aparentemente da ventajas, seguridades, prestigio y poder.

Pero la gran conquista es caminar libres por el mundo como Almas Luminosas, sólo siguiendo el llamado del Alma, sintiendo de no pertenecer a este mundo.

Siempre en el despertar y a lo largo del Camino del crecimiento, existe el peligro de dar espacio a nuestro ego, dándole una expresión espiritual.

El ego nos hace sentir ‘despertados’, ver a los otros como los ‘dormidos’, nos hace sentir mejores de quien está cerca, nos hace creer de conocer la realidad, de poseer la verdad.

Si no hacemos esto con la Humildad y con Simplicidad, el ego puede volverse todavía más grande, haciéndonos sentir importantes cuando donamos nuestros conocimientos, nuestras experiencias, nuestras ayudas, a quien encontramos.

Todo esto porque el ego se vuelve cada vez más astuto, y, con tal de quedarse, se esconde incluso detrás de una intención de Amor, de acciones de ayuda, de expresiones de Luz.

He aquí porque, en el Camino del crecimiento, es indispensable acompañar cada expresión de la propia Esencia, cada acción, cada ayuda, cada ofrenda, con Humildad profunda, incesante, con total Simplicidad. 


Extraído del libro: Estoy a tu lado
Autora: Satya
Además de estos libros hemos publicado 22 pequeños-e-book:
http://www.suonidiluce.com/es/libros/libros/peque%C3%B1os-e-books/


http://www.trabajadoresdelaluz.com.ar
20 de Marzo 2017