Seth - Miedo a vuestros sueños es miedo a vosotros mismos.

Vuestros estados de ánimo y emociones tienen más movilidad en el estado de sueño. Tal vez os sintáis tan inmovilizados como un árbol en cierto momento y al poco rato os veáis como un hermoso pavo real, en cuyo caso percibiréis cómo el árbol se transforma en ave.

Al verse desligadas de su habitual atracción diaria hacia los sucesos físicos, vuestras emociones suelen crear su propio paisaje, y emplean los sueños como medio creativo. He explicado ya la gran correlación que existe entre vuestros sentimientos y creencias y ciertas condiciones físicas como el clima. Más o menos del mismo modo, cada persona desempeña individualmente un papel en la creación del paisaje onírico. Esto es también el resultado de vuestros sentimientos y creencias y, aunque el paisaje onírico no se percibe físicamente -con su extensión de tierras, montañas y continentes como vuestro planeta, sujeto a examen por vuestros instrumentos- existe de otro modo igualmente válido.
Esto no significa que los sueños puedan descifrarse mediante ciertos símbolos generales determinados. Así como creáis y experimentáis vuestra vida diaria mediante vuestros sentimientos y creencias personales, lo mismo ocurre con la realidad de los sueños.

Pero en ésta los pensamientos y sentimientos adquieren vida «al instante», salen a borbotones uno tras otro y se hinchan al máximo, por así decirlo. El mundo de los sueños existe también como energía, naturalmente, pero a unas frecuencias que no son físicamente apreciables. Gran parte de vuestro trabajo interior creativo y de planificación se realiza a ese nivel. Tiene que haber ciertas diferencias entre la experiencia del sueño y la de vigilia para que podáis manejaros en la vida diaria, cuyo enfoque es mucho más restringido.

Sin embargo, no hay una razón de peso que justifique la enorme separación que existe actualmente entre vuestras vidas de vigilia y de sueño. Tal como mencioné anteriormente, la división se debe en gran medida a vuestras creencias colectivas y particulares sobre la naturaleza de la realidad, y a la costumbre de vuestra especie de separar los datos «objetivos» de los subjetivos.

Cuando os proponéis "manipular" vuestro entorno, os separáis de él. Como constituís parte de él, esto también os lleva a intentar separaros de vuestra realidad subjetiva. Es completamente posible que llevéis vuestro «yo» normalmente consciente al estado de sueño, en vuestro propio beneficio. En ese caso veréis que el «yo» que sueña y el «yo» de la vigilia son uno, pero que "se mueven" en entornos completamente distintos. Por tanto, podéis familiarizaros con profundas experiencias y conocimientos que antes os resultaban desconocidos. Adquirís así una verdadera flexibilidad y una expansión de conciencia del ser, y abrís canales de comunicación entre la realidad de la vigilia y la del sueño. Esto significa que sois mucho más capaces de emplear el conocimiento inconsciente, y también de informar al inconsciente sobre vuestra situación física presente.

Este procedimiento puede poneros en contacto con la sabiduría de la que os privabais, ayudaros a unificar vuestra situación vital entera, y liberar vuestra energía para propósitos prácticos y cotidianos. Incluso la decisión de "intentar" semejante aventura es beneficiosa, ya que presupone una actitud flexible por parte del ser consciente.

"Si tenéis miedo de vuestros sueños, tenéis miedo de vosotros mismos"

Así como vuestra situación actual con todos sus desafíos, alegrías y problemas cabe en forma condensada en cada uno de vuestros días, también cabe vuestra vida. Cada sueño nocturno os proporciona una rica base de creatividad en la que no hallaréis problemas sino soluciones.

Ahora bien, físicamente puede transcurrir cierto tiempo hasta que vuestra mente consciente acepte o reconozca un diagnóstico facilitado en un sueño. Os puede llegar luego de forma alterada como una corazonada o una intuición repentina, o un súbito impulso. Si no "confiáis" en vosotros tal vez hagáis caso omiso de estos impulsos y desaprovechéis las respuestas.

La mente consciente inteligente está siempre alerta a estos mensajes. También podéis dar un paso más y pedir ciertos sueños, ciertas soluciones, y de ese modo acortar el tiempo que en otro caso tardaríais.



Hablando en términos generales, si no creéis que podéis estar conscientes durante el estado de sueño, dicha hazaña será relativamente imposible. Irá en contra de vuestra idea de realidad, lo que impedirá la apertura y aceptación necesarias.

Aunque vuestras creencias dan forma a gran parte de vuestra actividad onírica, intervienen otros aspectos porque la conciencia no está "intensamente" enfocada en la realidad física, sino que sólo se ocupa vagamente de ella.

Repito que los pensamientos y las ideas poseen validez electromagnética. En la vida de vigilia probáis vuestras ideas en el mundo de los hechos. Los hechos no son más que una ficción aceptada, por supuesto, pero las ideas deben tener sentido y encajar en la «historia» aceptada.

En el estado de sueño os permitís más libertad, y probáis ciertas ideas y creencias en este marco de referencia más flexible. Así pues, en ( un principio podéis aceptar nuevas creencias en el estado de sueño, y «más tarde» puede llegar la comprensión intelectual o emocional. Durante el sueño, la misma mente consciente es mucho más indulgente y juguetona. Puede permitirse estas libertades porque sabe que no es necesario que ponga inmediatamente la teoría a prueba en el contexto diario. Gustosamente, observa esas zonas de la experiencia del ser interior para ver qué "puede" para uso propio, como si fuera un explorador en busca de recursos en territorio virgen.

La conciencia enfocada físicamente debe tratar con el contexto del espacio-tiempo, ya que sólo dentro de este marco de referencia puede percibir claramente los sucesos. En el estado de sueño, la conciencia pasa por alto en gran medida las relaciones espacio-tiempo, aunque está firmemente asentada en los mecanismos corporales. Así pues, los sueños son experiencias físicas. Os percibís corriendo, hablando, comiendo, en situaciones totalmente físicas, sólo que no las realiza el cuerpo que yace dormido en la cama.

Se trata pues de datos sensoriales muy vividos, aunque desde un ángulo borroso. En otras palabras, en la mayoría de los sueños los datos se reciben e interpretan a la luz de la vida corpórea. Éstos son también los sueños que más se recuerdan.

Pero hay asimismo experiencias que apenas se recuerdan, en las que desaparece la identificación habitual de la conciencia con la vida física. Las imágenes que concebís se basan en vuestra estructura neu-rológica, y en vuestra interpretación de ésta. Cuando pensáis en la vida después de la muerte, por ejemplo, imagináis todos los sentidos en pleno funcionamiento, aunque quizás en un cuerpo no físico. La percepción sin imágenes os parece imposible. Pero en algunos sueños entráis en un estado de conciencia muy alejado de ese tipo de datos sensoriales. No hay imágenes como tales, a pesar de que posteriormente pueden crearse inconscientemente a modo de traducción. En estas condiciones, os acercáis a una comprensión de lo que es la conciencia cuando no está en absoluto físicamente orientada.

En la vida diaria puede ser que de pronto sepáis algo sin saber cómo lo sabéis, sin ser conscientes de ninguna imagen o impresión sensorial en particular. El conocimiento está simplemente «ahí». Esto se asemeja al tipo de conocimiento de la conciencia cuando no está implicada con ninguna clase de estímulo sensorial ordinario. Sencillamente, sabe. En esos estados de sueño, por tanto, vosotros "sabéis" de la misma manera. Experimentáis vuestro ser no aliado con la carne.

Ese tipo de conciencia durante el sueño puede mejorar por completo vuestra vida, aunque el impacto original se olvidará, y todo el suceso onírico se traducirá normalmente en imágenes antes de que despertéis. Estos sucesos oníricos pueden llamarse experiencias del ser básico. En su transcurso, el ser o conciencia viaja literalmente hasta el origen de su energía. A otro nivel, los átomos poseen este mismo tipo de conocimiento.

Tal vez os parezca que estas comprensiones tienen poco que ver con vuestra vida diaria, especialmente porque apenas se recuerdan, y siempre son sólo una traducción; pero os proporcionan energía adicional cuando "más" la necesitáis.

En épocas de tensión, la conciencia sintonizada físicamente suele abandonar momentáneamente su orientación habitual y retirarse, por así decirlo, hasta el origen de su ser, donde sabe que se regenerará y volverá a nacer.

Mientras estáis físicamente conectados, tenéis que interpretar la experiencia en función de los sentidos, incluso la de los sueños. A veces vuestra conciencia puede internarse en otros ámbitos, pero en ese caso los sucesos deben traducirse físicamente de alguna manera.

En la vida de vigilia percibís sólo ciertos aspectos de los sucesos que inciden en vuestro continuo espacio-tiempo. En sueños vuestra visión es más amplia. Tal vez veáis en el pasado, el presente y el futuro ciertos objetos que en vuestro tiempo ocupan cierto espacio. Normalmente os parecerá un sueño sin sentido porque, en vuestro «nivel de hechos», un objeto pasado, presente y futuro no puede aparecer a la vez en el mismo espacio.

"Pero el espacio no es el mismo en ningún caso". Sólo os parece que lo es.

El espacio se acelera de un modo que no comprendéis porque no estáis sintonizados a esas frecuencias. Cualquier punto en el espacio es también un punto en lo que consideráis el tiempo, una puerta que no habéis aprendido a abrir. 

Más o menos de la misma forma, el cerebro físico es un portal que estimula la actividad de la mente. Así pues, vuestras creencias son responsables en gran medida de las zonas del "cerebro" que activáis, y de la acción no física resultante del cerebro.

El enfoque físico os proporciona una realidad magnífica, centrada y especializada. Pero, si no fuera por la actividad de los sueños, os veríais limitados por ella, temerosos de probar nuevos conceptos y comprensiones intuitivas ante lo que parece ser una realidad tan inamovible.

El estado de sueño os proporciona un escenario preliminar en el que podéis usar hipótesis y probarlas como si se tratara de un juego. De todos modos, los sueños que tenéis y recordáis, y la solución resultante de muchos problemas, representan sólo la capa superficial de la actividad onírica. Seguiros a vosotros mismos en los sueños es una aventura fascinante, y en ese contexto de sueño podéis conocer el funcionamiento de vuestra conciencia. Para ello debéis creer en la integridad de vuestro ser. Si no confiáis en vuestro ser de vigilia no confiaréis en vuestro ser del sueño, y el paisaje de los sueños os "parecerá" amenazador. Vuestra "creencia" en que los sueños son desagradables puede hacerlos desagradables, o hacer que sólo recordéis pasajes de sueños aterradores.

Si creéis que no soñáis, por ejemplo, inhibiréis su recuerdo... pero seguiréis soñando. Esas ricas experiencias no formarán parte de vuestra vida consciente debido a vuestra creencia.

Vuestros sueños son privados, al igual que vuestra vida de vigilia, pero existe una experiencia colectiva de vigilia y una experiencia colectiva de sueño en la que cada persona encuentra su lugar, y acepta o rechaza los sucesos. Para que lo entendáis, en cualquier «momento» la especie puede solucionar problemas colectivamente durante el estado de sueño, y esas soluciones se materializan después físicamente.

Como en el estado de sueño se goza de más libertad de tiempo y espacio, se tiene una perspectiva global más amplia; muchas soluciones que pueden parecer insuficientes a corto plazo -cuando se activan físicamente- demostrarán ser sumamente creativas a la larga.

Así pues, tanto individual como colectivamente, la humanidad emplea el mundo de los sueños como plataforma preliminar.

Todos los «hechos» físicamente aceptados en vuestro mundo de verdadero y falso proceden de estas realidades «fantaseadas» y pasajes de sueño probables.

Los sucesos probables, experimentados a modo de sueño y muy válidos en otras esferas de realidad, se convierten, digamos, en falsos en vuestro mundo, mientras que el mismo tipo de suceso, "materializado físicamente", se vuelve realidad.

Vuestras guerras se libran primero en el mundo de los sueños, y vuestra interpretación física de la historia sigue la delgada línea de una única serie de probabilidades. Para vosotros, un bando ha ganado o perdido en una guerra determinada, ya que en vuestra pobre comprensión de los sucesos sólo puede haber un desenlace definido de una batalla. Habrá ciertos hechos concretos; una batalla con tantas personas implicadas, que ocurre en un día en particular y en un lugar preciso, y que culmina en una victoria bien definida. Históricamente,

se habrán firmado tratados, pero en un sentido mucho más amplio estáis percibiendo sólo una pequeña dimensión, un único ángulo de un suceso mucho más extenso que trasciende por completo vuestras ideas del tiempo y los lugares implicados.

La batalla inicial, por decirlo de alguna manera, tuvo lugar en el mundo de los sueños; luego individual y globalmente la especie decidió qué "fragmentos" del suceso se iban a materializar físicamente. Aun en estos términos reconocibles, es evidente que el vencedor es a menudo el perdedor.

El suceso "en su totalidad" trasciende cualquier juicio verdadero o falso. El suceso completo, con todas sus probabilidades, no puede caber dentro de vuestro marco de referencia actual.

Como ya he dicho, en vuestros sueños trabajáis con probabilidades y decidís cuáles se convertirán en «hechos verdaderos» físicos, y gozáis para ello de gran libertad tanto individual como colectivamente. Cada persona resuelve aquí su propio destino, y mediante esta información onírica elige conscientemente qué episodios materializará y experimentará físicamente.

La información que aceptáis de vuestros sueños es la que concuerda en gran medida con vuestras creencias conscientes de vigilia. Pero a su vez hay una interacción, pues en los sueños se ponen a prueba nuevas creencias, por decirlo de alguna manera. En este sentido, no estáis a merced de vuestros sueños.

No habéis comprendido la gran interacción que existe entre la experiencia del sueño y la vigilia. Se os ha enseñado a creer en la existencia de una frontera artificial entre los dos estados que en realidad no existe. Si antes de dormir os decís que los sueños os ofrecerán soluciones a los problemas, automáticamente empezáis a utilizar sustancialmente vuestro conocimiento onírico, y abrís las puertas a vuestra gran creatividad.

Tengo un comentario personal para vosotros.

Tu madre está experimentando una aceleración mental e intuitiva, un aluvión de estímulos hasta ahora contenidos. Percibe probabilidades muy claramente, pero las confunde con el mundo físico de los hechos. Pero esto sólo ocurre cuando acaba su trabajo físico; su desorientación nunca estorba un propósito físico importante y necesaria para ella.

Se han producido en ella ciertos cambios materiales y, tal como ocurre durante la infancia y en ciertas etapas de la adolescencia, se han activado ciertas partes del cerebro que no se emplean durante la vida muy enfocada físicamente. Los cambios se desencadenan en cada persona individualmente.

Así pues, ella percibe de pronto sus sucesos (imaginados) "como" realidades. Como estáis orientados en el espacio-tiempo, esa percepción de hechos imaginarios, aceptados momentáneamente como realidad física, causa ciertas brechas en lo que consideráis la experiencia normal.

Ella debe experimentar estos sucesos en vuestra sucesión temporal, donde para otras personas no encajan. Os doy este material no sólo por vuestro interés personal, sino porque resulta de interés general. Gracias a esta captación de probabilidades tu madre puede juzgar las circunstancias de su vida física, y programarse anticipadamente, por decirlo así, para su próxima aventura.

Sus mismas acciones sirven como pautas de aprendizaje para toda la familia. A pesar de las apariencias, no hay por su parte una mengua de impresiones sensoriales, sino un enorme acrecentamiento de éstas. La dificultad para concentrarse "surge como resultado" de ello, pero en realidad ella se concentra en otras esferas.

Vuelven a estimularse sus sentimientos de independencia, que acabarán por llevarla a querer abandonar a la familia en general, a dejar de aferrarse a sus «chicos» (mis dos hermanos y yo). Y estos sentimientos también servirán como un impulso para crecer, que hasta ahora no había conocido.

Finalmente querrá ser independiente de su cuerpo, pero eso no la amedrenta; está luchando para liberarse. Hay mucho más que decir... En cierto sentido todos aceptáis que la familia la trate como a una niña, ya que ello la impulsa a independizarse, así como un niño quiere crecer y abandonar la casa natal. Así pues, se está despertando la independencia de tu madre. En cierta manera quiere liberarse del hogar que ella misma ha creado, encontrar un nuevo campo de esfuerzo... empezar de nuevo. En un adolescente su modo de proceder parecería legítimo. Ella también quiere empezar una nueva vida.

Bien, esto es todo al respecto. Espero que tu mente descanse un poco más tranquila.



Extracto de Habla Seth III
A través de Jane Roberts



Fuente:
http://www.trabajadoresdelaluz.com
18 de Marzo 2018